Mostrando entradas con la etiqueta bordar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bordar. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de enero de 2009

Tejiendo en la prisión


Las chicas del colegio público 1994 1994


El poli de su sangre (me odia) 1992


Asesinato de las noticias 1995


El prisionero 1991

Raymond Materson llevaba 15 años en prisión, sufriendo condena por crímenes relacionados con drogas, cuando encontró una manera de sofocar su enfado con el mundo y comenzar una pequeña redención. Se le ocurrió utilizar un par de calcetines de rayas que había cambiado por cigarrillos para tejer un motivo en miniatura.

Debió gratificarle la experiencia pues a partir de entonces elaboró múltiples piezas de características similares, que casi nunca superan los 5 x 7’6 cm. Las primeras representaban emblemas deportivos u otros diseños sencillos, pero poco a poco se fueron volviendo más complejas. En ellas encontró una manera de adquirir prestigio en la comunidad de presidiarios, que le cambiaban sus miniaturas por café o cigarrillos.

Ellas también le trajeron el amor y la fama. Una mujer llamada Melanie se interesó por su trabajo y se enamoró de la obra y del autor. A partir de entonces empezó a promover sus trabajos que hoy en día han merecido varios artículos, exposiciones e incluso el premio de una fundación.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Arte en confinamiento (II)

El gesto del encierro tiene otra profundidad: no aisla a extraños desconocidos; los crea, altera rostros familiares en el paisaje social, para hacer de ellos rostros extraños que nadie reconoce ya.
Michel Foucault, "Hª de la Locura"


En los comienzos del siglo XX las mujeres podían ser internadas en psiquiátricos por varias razones, por prostitución, malas relaciones familiares, por tener un hijo ilegítimo, un amor desafortunado, un divorcio, un matrimonio sin hijos o incluso por viudedad. Al menos así sucedía en Alemania, donde se han rescatado más muestras del trabajo de los internos gracias a la labor del psiquiatra Hans Prinzhorn.

Para ello bastaba con que su padre, su hermano o su marido la condujeran a un centro psiquiátrico donde a menudo se les diagnosticaba esquizofrenia que en aquella época era llamada Dementia Praecox.


Allí sufrían las duras “terapias” consistentes en aislamiento, baños de larga duración, camisas de fuerza, sujeción con paños mojados, sobre-alimentación involuntaria, “curas” de sueño, de malaria, de insulina, electroshocks... No es de extrañar que necesitaran desesperadamente reafirmar su identidad. Es por ello que las creaciones que nos han quedado como testimonio suelen ser autorretratos, biografías o representaciones de objetos cotidianos. Apenas podían conservar pertenencias y su apego a lo poco que les rodeaba podía constituir un vínculo a la “materialidad” del mundo.


Barabara Sückfull

Barbara Suckfüll integraba en sus extraños dibujos con escritura las siluetas de cucharas, tazas y platos que la rodeaban. Dicen los informes que Hedwing Wilms (Alemania, 1874-1915) apenas hablaba y solía renunciar a la cena. Con grueso hilo de algodón construyó una vajilla textil que le recordaba a la que tenía antes de ser internada. Se compone de un conjunto de bandeja, jarra y taza, que no podemos evitar comparar con el trabajo de Meret Oppenheim.


Meret Oppenheim

Sin embargo, lo que para Meret Oppenheim es una elección estética para Hedwing Wilms es fruto de una limitación. Una limitación que puede dar como resultado creaciones insólitas y poéticas como ésta.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Adelaide V. Hall (Virginia, 1863-?)


Este pañuelo de ganchillo fue confeccionado por una interna del Hospital Psiquiátrico Saint Elisabeths en Washington y analizado por la Dra. Arrah B. Evarts en torno a 1918.

El nombre de la paciente era Adelaide V. Hall, ésta procedía de una familia pobre de 8 hermanos que fueron criados por su padre. La pieza narra un hecho importante en la infancia y adolescencia de la autora. Se sabe que dormía en la misma cama que su padre, y ella afirma que mantenían relaciones sexuales. La doctora Evarts interpretó este relato como una fantasía de incesto, lo que es criticado por el estudioso del arte outsider John M. MacGregor quien, 80 años más tarde, ha investigado el caso de la paciente y considera que la pieza representa hechos autobiográficos. MacGregor atribuye a la doctora el interés de la época por corroborar las teorías del psicoanálisis en sus inicios.

La madre de Adelaide falleció siendo ella muy pequeña por lo que apenas la recuerda, su hermana mayor asumió el papel de "cuidadora" durante algunos años pero pronto abandonó el hogar para formar su propia familia quedando Adelaide, aún niña, a cargo de la casa.

El resto de sus hermanos no parecen desempeñar un papel importante en la infancia de la autora, a excepción de uno que compartía cama con su padre y con ella. El padre era alcohólico y cuando bebía se volvía violento y mezquino.

Cuando Adelaide tenía 13 años su hermana mayor se la lleva a vivir con ella. Allí sufrirá un amor imposible pues se enamora de su cuñado. Se sabe que tuvo varios romances con hombres casados, uno de los cuales le contagió la sífilis.

No están claras las razones de su internamiento psiquiátrico, que tuvieron lugar en dos ocasiones. Se le diagnosticó melacolía, depresión y... aventuradamente a juicio de MacGregor, trastorno bipolar, delirios e hipocondría.

En la pieza llama la atención que las figuras aparecen identificadas con letras y números pegados sobre el tejido. También integra otros elementos no textiles, una especie de huevo colocado en la cabeza de una figura con los genitales destacados, un botón y varias arandelas. Aprendió a coser y trabajó una temporada haciendo vestidos, lo que explica su habilidad a la hora de realizar este trabajo. También confeccionó varios vestidos para bebés que nunca llegó a tener, pues según documentan los archivos del hospital, padeció varios embarazos psicológicos.


martes, 9 de septiembre de 2008

Jules Leclercq





Jules Leclercq (Tourcoing, 1894 – 1966) es de los pocos hombres que bordan. Fue internado en el Hospital Psiquiátrico de Armentières debido a sus alucinaciones. Allí se encarga de organizar la ropa de la lavandería, lo que le da la oportunidad de hacerse con retales y viejos calcetines.

De profesión costurero, se hallaba familiarizado con lo hilos, los trapos y la costura, aunque no siempre se había expresado de esta manera. Los primeros años se dedicó a rellenar cuadernos con los supuestos agravios de que era objeto en el hospital. Le gustaba personalizar su ropa y tenía un gorro en que podía leerse “Muerte a Benoit”, nombre del supervisor que había firmado su admisión en el hospital.

Algunas de sus creaciones llegan a medir dos metros de altura y muchas están trabajadas por delante y por detrás. Tanto en su trabajo gráfico como bordado hay dos temas que se alternan, las escenas militares y los desnudos rodeados de flores. En las primeras llama la atención la composición organizada en secuencia, mientras que en su trabajo de desnudo se permite composiciones más libres. Otra constante será la inclusión de escritura, que hace referencia a su actividad mediúmnica.

Se declaraba a sí mismo médium y “Dador de fuego”. Tanto Tourcoing como Pas de Calais (lugares de nacimiento de Leclercq y del minero Lesage) se encuentran en el norte de Francia, en las inmediaciones de Lille. En aquella zona y por aquella época (finales del siglo XIX y principios del XX) las experiencias mediúmnicas estaban muy extendidas en los entornos humildes.

martes, 2 de septiembre de 2008

Creación textil en confinamiento

Leyendo el post del blog La Taberna del Mar sobre Marguerite Sirvins había sentido curiosidad por conocer las piezas creativas que había hecho esta mujer además de su famoso vestido de novia, cosido con hilos arrancados de sus propias sábanas.

Internada en un psiquiátrico a la edad de 41 años con diagnóstico de esquizofrenia, se sabe que había realizado numerosos bordados y acuarelas. Éste es uno de sus bordados, que al parecer siempre representaban escenas íntimas y familiares que recrean la infancia de la autora y donde los niños son los protagonistas.

Marguerite Sirvins "Escena de interior con muñeca".
Entre 1944-1955. Hilo de lana y seda sobre tejido.

Otro hallazgo es la llamada Robe de Bonneval, obra anónima de una mujer internada en el Hospital Psiquiátrico de Bonneval en 1929, a partir de retales de tejido e hilo sobrante del taller de costura.

Anónimo "Traje de Bonneval"
Entre 1938 et 1948
Lana bordada sobre tejido y botones ;
120 x 100 x 3 cm


Comenzó a coserla a escondidas de todos, hasta que se sintió confiada para enseñarla. Tardó un total de diez años en terminarla y se compone de un conjunto de vestido, capa, toquilla, bolso y alfombra. Está bordado con motivos como plumas de pájaros y guirnaldas, siluetas de hombres y animales y se concibe como un vestido ritual.

Comenzó a confeccionarlo ante el anuncio de la muerte de su marido. Su objetivo era crear una obra tan solemne que reafirmara su poder frente a cualquier autoridad, administrativa o religiosa. Sería lucida en el curso de una celebración fastuosa, destinada a celebrar el reencuentro de la pareja en libertad, para vencer el pasado, el confinamiento y la muerte.

Por varios motivos nos recuerda a la obra de Marguerite Sirvins, y también a los atuendos de Vahan Poladian, a los impermeables de Willem van Genk y los mantos ceremoniales de Bispo Do Rosario.

sábado, 12 de enero de 2008

La abuela Moses

Ann Mary Roberts (Abuela Moses) empezó a pintar con 76 años con un vigor que la llevó a terminar más de 1500 obras antes de su fallecimiento a los 101 años. Su vida no fue fácil, cinco de sus diez hijos murieron y llevó una vida de duro trabajo como granjera. Cuando murió su esposo, ella tenía 66 años y se negó a dejarse arrastrar por la tristeza. Siguió bordando telas, como siempre había hecho, hasta que un día no pudo hacerlo, se le caía la aguja. Fue entonces cuando agarró el pincel. Moriría con él en la mano.

"Miro mi vida como un día de trabajo bien cumplido, que ha sido efectuado y con el que estoy satisfecha. [] Hice lo mejor que pude con lo que el destino me brindó. Y la vida es lo que de ella hacemos, siempre lo ha sido, y siempre lo será".

Abuela Moses


domingo, 16 de diciembre de 2007

OUTSIDERS Y PSICOGEOGRAFÍA

Outsiders y psicogeografía:

Alterando el espacio extendemos los límites de nuestra identidad. Todos personalizamos nuestro hogar pero, a diferencia de los artistas outsiders, mantenemos nuestra intimidad repartida entre la cabeza y los cajones. No hacemos que invada los muebles como Karl Junker (ver entrada “homo aestheticus”) ni la grabamos en el suelo del dormitorio como Jeannot.

Plancher de Jeannot. Fuente: http://animulavagula.hautetfort.com/images/medium_grand_plancher.jpg

Al volcar las emociones sobre el espacio las trasladamos al mundo tangible y las hacemos palpables. Es además un acto de comunicación y una manera de sobrevivir a la muerte, muchos de estos lugares son descubiertos tras el fallecimiento de su habitante dejando constancia de su singularidad.

Pero no todas estas intervenciones tienen un carácter tan solitario y sombrío como la de Karl Junker o Jeannot (consultar su triste historia en el blog de animavagula). “La Maison de Celle qui peint” por ejemplo, es también excesiva y recargada pero al tiempo alegre y colorista. Su intervención se expande por el exterior y el interior, por las ropas y los inquietantes muñecos que encontramos por todas partes.





Otras son meros alardes técnicos o artesanales que explotan al máximo las posibilidades de un recurso haciendo que estos pasen de lo habitual y cotidiano a lo fantástico a base de “lo excesivo”. Juan Antonio Ramírez lo llama "Apoteosis de un solo material". The beer can house de John Milkovisch (1912-1988) en Houston se trata de una casa recubierta de las latas de cerveza. Su autor aplanaba el aluminio de las latas tras cortarles la parte superior e inferior y las ensartaba como guirnaldas. En total, 39000 latas (un paquete de 6 por día) fueron empleadas en la casa durante los 18 años que Milkovish destinó a su transformación.


"Beer Can House" de John Milkovisch. Fuente: http://www.roadsideamerica.com/attract/TXHOUbeer.html

Dentro de estos interventores del espacio encontramos una peculiaridad, aquéllos que desean volcar su singularidad y conocimientos o su afán coleccionista bajo forma de un museo personal. El próximo post estará dedicado a este tema. A continuación un pequeño resumen de la definición de psicogeografía.

Introducción a la psicogeografía:

La psicogeografía relaciona espacio y psique. Es una propuesta que parte del situacionismo en la cual se pretende entender los efectos y las formas del ambiente geográfico en las emociones y el comportamiento de las personas. Una de las estrategias más conocidas de la psicogeografía, aunque no la más importante, es la deriva. Se relaciona con el urbanismo y con Guy Debord

La forma de nuestras ciudades, de nuestras viviendas responde a unas características simbólicas determinadas por aspectos culturales, perceptivos y por las características personales del receptor. (Wikipedia).

La obra de Louise Bourgeois es un ejemplo claro de cómo la vivienda se convierte en recipiente de experiencias y sensaciones, de cómo “el espacio no existe, es sólo una metáfora para la estructura de nuestras existencias” Louise Bourgeois, citada por Lynne Cooke en “Adios a la casa de muñecas”. Louise Bourgeois. Memoria y Arquitectura. 2000. p. 63.

Artículo interesante : http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-146(036).htm#_ednref10

domingo, 14 de octubre de 2007

BORDAR LA MEMORIA. Agnes Richter


Agnes Richter. Fuente : http://geuzen.blogs.com/now/2006/09/index.html

Si estuviera en un hospital de finales del SXIX sin comprender porqué he sido internada; si vistiera un frío uniforme día tras día y viera mi identidad cada vez más desintegrada; si fuera drogada contínuamente y a pesar de todo me quedara esperanza, yo también escribiría.

Pero escribir no era algo al alcance de cualquiera en aquella época, y menos para un loco, y menos para una mujer.

Agnes Richter, como el resto de las mujeres del psiquiátrico sólo podía asistir a los talleres adecuados a su género: los talleres de costura.

Allí consiguió hilo y aguja para bordar su biografía sobre la chaqueta de su uniforme.

También lo entalló para hacerlo más ajustado a sus formas. Así creó una segunda piel para contener su memoria, bordada por dentro y por fuera, hasta el último rincón. Porque en la batalla contra el olvido lo que no se escribe muere y lo que es peor ¿y si el recuerdo muere antes que ella misma?