Mostrando entradas con la etiqueta máquinas maravillosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta máquinas maravillosas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de agosto de 2009

Máquinas


Fig. 1. François Monchatre, “Puedo llamaros Hélène” (1977).


François Monchatre (Francia, 1928) está fascinado con la aviación y construye excéntricas máquinas con todo tipo de materiales. Si éstas son interesantes de por sí, las completa con curiosos títulos, poéticos y ocurrentes. Entre otros oficios, François contruyó muñecos y fue limpiador de cristales.


Su obra se encuentra recogida en la Fabuloserie (la colección de Alain Bourbonnais) al igual que las extrañas máquinas de Joël Negri (Francia, 1949) que replantean la relación del hombre con la locomoción.



Fig. 2. Joël Negri, “El carro a vela” (s.f.)

Joël Négri era albañil de profesión y tenía cierta experiencia trabajando con mosaicos y azulejos. Sus primeros trabajos fueron relieves pero poco a poco se fue sumergiendo en su principal inquietud que gira en torno a la rueda. Realizó una serie de 'carros' con cabezas humanas o de animal. Objetos híbridos a caballo entre el juguete y la máquina, lo orgánico y lo mecánico.


En sus últimos trabajos ha virado su interes a creaciones más abstractas sin llegar a abandonar su léxico preferido compuesto de alas y ruedas.


Fuente imágenes: Outsiders: An Art Without Precedent or Tradition. (1979) London: Arts Council of Great Britain.


domingo, 29 de marzo de 2009

Máquinas maravillosas... continuación

Giant Whirlings, Vollis Simpson

Giant Whirlings, Vollis Simpson

Vollis Simpson (1919) en Carolina del Norte utilizó la energía del viento y el sistema de calefacción de su hogar para mover sus molinillos gigantes, algunos de más de 10 metros. El metal empleado en su fabricación procede de piezas de vehículo encontradas en vertederos. Le interesaban sobre todo los reflectores que devolvían brillos de colores en todas direcciones.



Giant Whirlings, Vollis Simpson

En Fay-aux-Loges, Francia, encontramos Le Manège, obra de Pierre Avezard (1901-aprox. 1980) consistente en un conjunto móvil de figuras de madera y metal construidas con latas de conservas y otros materiales de desecho. Posee una réplica de 12 metros de altura de la Torre Eiffel, un átomo de molécula gigante y flores y plantas de metal entre otros objetos fantásticos. En la actualidad se encuentra en La Fabuloserie, un museo privado de piezas de Art Brut.

A Pierre Avezard, llamado Petit Pierre (1909-1992) le gustaba decir que nació antes de lo previsto. Sin siquiera el agujero de las orejas, por tanto sordo y medio ciego, se le confió el “oficio de los inocentes”: pastor. La invasión de las máquinas en la vida del hombre le dejaba perplejo y pasaba sus días analizando el movimiento de los aparatos con los que se topaba. Solitario y fascinado por la velocidad a la que cambia el mundo, comenzó a construir este carrusel que aún hoy sigue girando con ensordecedor chirrido de hierros.


domingo, 18 de enero de 2009

ACM, esculturas de piezas mecánicas




A. C. M. (Francia, 1951) era un chico extramadamente tímido que consiguió empezar estudios de arte a pesar de no haber terminado la enseñanza secundaria (por ser considerado mal estudiante).

Su época en la Academia de Bellas Artes fue especialmente dura. No se sentía cómodo con el resto de los estudiantes y su tendencia a intelectualizar el arte o llevarlo hacia la política (eran los tiempos que siguieron a 1968). Intentó suicidarse varias veces y se refugió en autores como Rainer Maria Rilke, Friedrich Nietzsche o Antonin Artaud.

En 1976 su vida dio un giro cuando heredó una casa en ruinas que había sido una fábrica. Allí se le abrió un mundo de posibilidades y comenzó a limpiar y pintar pequeñas piezas mecánicas que juntas, construían extraños edificios, catedrales, barcos...

Las imágenes proceden de http://www.abcd-artbrut.org/article.php3?id_article=477 y http://c-monster.net/blog1/2008/01/25/photos-outsider-art-fair-nyc/

domingo, 7 de diciembre de 2008

juguetes contra la ceguera



Habiendo dedicado su vida al trabajo de la madera, Emile Ratier comienza a sentir que está a punto de quedarse ciego. La pérdida progresiva de la vista, le empuja a aferrarse a un mundo donde se potencian los otros sentidos. Sin dejar de trabajar el material por él más explorado, comienza a construir objetos de madera fantásticos y polisensoriales. Estos consisten en máquinas, norias, extraños tiovivos o relojes cuyo engranaje hacen funcionar los animales. El tacto y el sonido, toman un papel importante en el disfrute de estas máquinas de madera, clavos viejos, piezas de bicicleta y alambre. Ratier quedó completamente ciego a la edad de 65 años.

domingo, 15 de junio de 2008

avión-helicóptero-pescado



Punch Mbhele (Bergville, 1969) es un joven sudafricano que desde muy pequeño fabricaba sus propios juguetes con material de desecho. La más espectacular de sus creaciones actuales es su propia casa avión-helicóptero-pescado que construyó a partir de postes de telégrafo que recubrió con chapa de camiones.

domingo, 8 de junio de 2008

Forevertron


Forevertron es obra de Tom O. Every (Wisconsin, 1939) que en 1983 dejó el negocio familiar (una empresa de recuperación de material industrial) a su hijo para dedicarse a la construcción de este entorno compuesto por piezas desechadas de maquinaria. Su construcción está destinada a favorecer los viajes espaciales. Para ello cuenta con una cápsula-huevo en la cúspide dispuesta a ser lanzada al espacio en cualquier momento. Un telescopio construido con tubos y ruedas ayudaría a seguir el viaje espacial desde la tierra.

Todas las imágenes son de: http://www.neatorama.com/2007/09/11/
forevertron-worlds-largest-scrap-metal-sculpture-by-dr-evermor/ a excepción de la última que procede del libro Fantasy Worlds, editorial Taschen.


lunes, 28 de abril de 2008

Calendarios para predecir el Juicio Final






Amstrong (Thomson, Georgia, 1911-1993) trabajó la mayor parte de su vida recogiendo algodón. Comienza a tener actividad creativa tres años después del fallecimiento de su esposa. Cuando dice haber sido visitado por un ángel que le pide que averigüe el día del Juicio Final.

Amstrong afronta esta misión construyendo calendarios bi y tridimensionales que le ayudan a calcular el Apocalipsis. Los artilugios, un total de más de 1500 piezas, adoptan todo tipo de formatos. Construye cajas de madera irregulares, y suele servirse de papel y pizarra, así como de objetos encontrados: buzones, urnas, cajetillas de cigarros…

Llama a su técnica pictórica “taping”. Ésta consiste en escribir signos tipográficos en rojo sobre superficies pintadas de blanco. A veces introduce otros colores, sobre todo para determinar las zonas de pasado y futuro.

Utilizando su conocimiento del tiempo y su don de la predicción realiza también algunos esquemas de inversiones.

domingo, 20 de abril de 2008

La máquina curativa







El granjero Emery Blagdon creó a escondidas de sus vecinos unas cien pinturas y cincuenta esculturas de acero. Esta ocupación le llevo los últimos 30 años de su vida.

Blagdon pensaba que sus creaciones desarrollaban un campo magnético que podía curar varias enfermedades, por ello llamó al conjunto de sus creaciones The Healing machine

No sé por qué, simplemente funcionan

domingo, 6 de abril de 2008

Hombres pájaro

Al traducir la palabra birdman para el título del post me he encontrado con el eterno problema del masculino genérico. He dudado en poner personas-pájaro, que no queda nada bien, y al final he caído en que los intentos estrambóticos por volar suelen ser desempeñados por hombres, o al menos yo no sé de ninguna mujer.

Supongo que para bien o para mal somos más realistas.

A continuación algunos de los múltiples intentos fallidos por volar. Terminamos con un artilugio moderno que se llama “wingsuit”.


Besnier, 1678


Marquis de Bacqueville, 1742


Bourcart, 1866


Dandrieux, 1879


Degen, 1812



Letur, 1852


De Groof, 1864


Bréant, 1854


Trouvé, 1870


Loup, 1852

Moy, 1875

Goupil, 1883

wingsuit

lunes, 3 de marzo de 2008

La máquina del mundo



Esta máquina del mundo contiene entre otras cosas dos góndolas, un timón de barco, un set de sal y pimienta, cinco crucifijos, 64 silbatos, 200 luces de colores y un barómetro. Su creador, Franz Gsellman tardó 23 años en construirla en su granja de las colinas austriacas.

Gsellman siempre tuvo una espina clavada por no haber podido estudiar ingeniería. En 1958 abondonó el negocio familiar tras el fuerte impacto que le produjo descubrir el Atomium de Bruselas. Inspirado por esta construcción, inició un recorrido por toda Bélgica estudiando por su cuenta lo que podía sobre estructuras arquitectónicas. De vuelta a casa, decidió dedicar su tiempo a la construcción de esta máquina de luz, color y sonido.

Comenzó copiando el modelo de Atomium, basándose en 25 hula-hoops. No le resultó fácil esquivar las preguntas familiares pero a pesar de todo, mantuvo su actividad en secreto durante ocho años, encerrándose en su taller cada mañana hasta la noche.

Cuando la obra salió a la luz produjo reacciones diversas, a la gente le resultaba curioso ver a este menudo y voluble hombre embarcado en lo que para ellos no tenía ningún sentido. Él sin embargo afirmaba que “Algún día sería buena para algo” Su fuerte fe cristiana le llevaba a considerar que esta máquina era un regalo que Dios le enviaba.